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Sé que pocas veces nos detenemos a observar lo que sucede a nuestro alrededor.
En este momento, no quise ignorar mi presente y actué conforme al día a día, me detuve a ver cada puesta de sol, visualicé la mirada de un joven y me detuve en la ignorancia de un adulto. Analicé los proyectos publicitarios sin fundamento que abundan en mi país. Sin embargo, le di la espalda a la realidad, me dejé seducir por la esperanza que reina en la sonrisa del dominicano, que lucha y trabaja aún el transporte público aumente, que se desvela, pese a que los productos de primera necesidad suban y nadie diga ni haga nada y, peor aún, me dio impotencia saber que todo esto ocurre y no se ajusta el salario, aún tan solo sea para dar un poco de motivación al vivir. A todo esto, lo que más me preocupa es la juventud de mi Quisqueya, una población que es como la esponja, todo lo absorbe.
No obstante, la pregunta es ¿cuánto de lo que hace suyo, le produce beneficio?.
En mi caminar, veo campañas de cervecerías cada vez más coloridas y motivadoras, pero sin ningún otro mensaje o valor que el embriagarse y divertirse, el tributo desvirtuado del cuerpo de la mujer.
Propuestas telefónicas que provocan el consumismo y no visualizan cómo poco a poco con cada equipo que se adquiere se va agotando el valor del cara a cara, del tacto con tacto.
Qué difícil debe ser que una relación de años termine por un mini mensaje, que insuficiente es el enamorado que prefiere llevar a su novia a una fiesta a bailar y beber toda la noche, antes que invitarla a cenar o compartir una buena película. Me desvive, me causa tristeza ver la madurez de un joven…en doble vía.
Nota del Administrador:
Arlene, por personas como usted, Nuestra Juventud Avanza; por personas como usted, es que nos embarcamos en proyectos políticos diferentes, hacemos la diferencia y nos basamos en principios eticos y morales; por personas como usted hoy existe: Juventud Avanza
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